Durante décadas, la gestión del alumbrado público se ha basado mayoritariamente en un modelo de mantenimiento correctivo, actuando únicamente cuando se producía una avería. Al encontrarse en entornos menos complejos que los actuales, este enfoque permitía resolver incidencias puntuales, aunque implicaba un mayor esfuerzo en todos los procesos para garantizar niveles adecuados de iluminación.
Hoy este modelo resulta claramente insuficiente. La ampliación y modernización de las redes de alumbrado público, la convivencia de distintas tecnologías y las crecientes exigencias energéticas y medioambientales plantean nuevos retos a ayuntamientos y empresas concesionarias, que los obliga a mantener un sistema de iluminación urbana eficiente y operativo requiere métodos de gestión capaces de adaptarse a esta complejidad y de responder a las actuales demandas de control y optimización.
Qué es el mantenimiento correctivo del alumbrado
El mantenimiento correctivo consiste en intervenir sobre la infraestructura del alumbrado únicamente cuando se detecta un fallo, ya sea una luminaria averiada, un problema en el cableado o una incidencia de conectividad.
Históricamente, este modelo se adoptó en los municipios a partir de la expansión masiva del alumbrado eléctrico urbano, cuando las redes eran relativamente sencillas y los recursos técnicos limitados. En ese contexto, la reparación puntual ante incidencias era la forma más eficiente de garantizar la continuidad del servicio, ya que la supervisión remota o la digitalización de procesos aún no estaban disponibles.
Su principio fundamental es la reacción frente a la prevención: se actúa una vez que el problema se ha producido, sin planificar intervenciones anticipadas ni monitorizar de forma continua el estado de los activos. Este modelo es todavía habitual en muchos municipios, lo que puede traducirse en retrasos en las reparaciones y dificultades para garantizar un alumbrado continuo y seguro.
Limitaciones del mantenimiento tradicional
Este modelo de mantenimiento presenta importantes limitaciones que afectan tanto a la eficiencia de la gestión como a la sostenibilidad del alumbrado público.
Al actuar tras las incidencias, no se dispone de una visión real del estado de la red, lo que dificulta que haya una supervisión de los activos del sistema. Esta falta de información impide la gestión y planificación de las intervenciones de manera anticipada provocando que las reparaciones se realicen de forma aislada y muchas veces de manera improvisada. Como consecuencia, los costes operativos se incrementan, ya que intervenir tras una incidencia suele ser más caro que mantenerun plan de mantenimientospreventivos.Además, este enfoque limita la capacidad de optimizar el consumo energético, sumando más gastos.
En definitiva, el mantenimiento correctivo genera ineficiencias y dificulta ofrecer un servicio de alumbrado urbano eficiente, fiable y sostenible.
Qué implica la gestión inteligente del alumbrado
La gestión inteligente del alumbrado público se basa en un enfoque preventivo, centralizado y orientado a la obtención y monitorización de datos a tiempo real, lo que permite planear y tomar las medidas oportunas de la manera más eficiente posible, optimizando recursos, añadiendo fiabilidad al suministro y ahorrando costes asociados.
Entre sus ventajas más importantes destacan, la digitalización de los procesos de mantenimiento, el registro automático de incidencias y la disponibilidad de métricas precisas sobre el rendimiento de la red.
Algunos de los beneficios directos de aplicar este enfoque son:
- Mejorar la eficiencia energética mediante el control de los niveles de iluminación y la optimización del consumo eléctrico.
- Asegurar una mayor continuidad del servicio, ya que la planificación preventiva y la supervisión constante minimizan el tiempo de inactividad de la red ante posibles incidencias.
- Facilitar la identificación temprana de incidencias y el mantenimiento de los equipos en condiciones óptimas, alargando su vida útil.
- Permitir un uso más eficiente de los recursos humanos y técnicos, ya que las intervenciones se programan según prioridades basadas en datos reales, garantizando que cada acción tenga el máximo impacto en la operatividad y
enla sostenibilidad del alumbrado público.
El papel del GMAO en el cambio de modelo y cómo CIVITRA facilita la transición
Un GMAO (Gestión de Mantenimiento Asistido por Ordenador) es la herramienta tecnológica clave para la modernización de los sistemas de alumbrado. transformar la gestión del alumbrado público desde un mantenimiento correctivo hacia un enfoque inteligente y planificado. Esta tecnología permite centralizar la información de todos los activos urbanos, planificar tareas preventivas, registrar incidencias automáticamente y obtener métricas de rendimiento y eficiencia de la red de iluminación.
En este contexto, CIVITRA by Dinalan es un GMAO especialmente diseñado para la gestión del alumbrado público y otros activos urbanos, que facilita la implementación de un modelo de mantenimiento inteligente. La plataforma permite a ayuntamientos y empresas de mantenimiento, entre otras cosas, el monitorizar consumos, controlar y operar sobre el estado de las luminarias y gestionar incidencias desde una única interfaz. Todo con trazabilidad en tiempo real. CIVITRA integra procesos de digitalización, análisis de datos y automatización, asegurando que cada intervención sea eficiente teniendo un impacto positivo en la operativa y sostenibilidad del alumbrado.
Con esta plataforma se hace efectivo un modelo de gestión inteligente y real, reduciendo costes, recursos, garantizando un alumbrado público adaptado a las necesidades de cada municipio.
Para conocer cómo CIVITRA transforma la gestión del alumbrado público y experimentar sus funcionalidades, se puede solicitar una demo gratuita.
